Ciencia y Salud
BCIE presente en acto de avance del Nuevo Campus Gorgas
Panamá avanza con el “Nuevo Campus Gorgas”, un proyecto científico de alto impacto con apoyo del BCIE
Fuente: Web Oficial del BCIE y publicado el 15 de julio de 2025 – https://www.bcie.org/
Panamá, julio de 2025 – Panamá consolida su apuesta por la ciencia y la salud pública con la puesta en marcha del Nuevo Campus Gorgas, una infraestructura de vanguardia ubicada en las inmediaciones de la Ciudad de la Salud, en el corregimiento de Ancón. La colocación de la primera piedra marca un hito para este proyecto emblemático, que busca fortalecer la capacidad de respuesta del país ante futuras amenazas sanitarias.
Con una inversión de US$70 millones por parte del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el proyecto beneficiará a más de 4.2 millones de personas poniendo a disposición espacios modernos y equipados para la investigación científica, el diagnóstico y la vigilancia epidemiológica. Su diseño responde a estándares internacionales y refleja el compromiso nacional con la innovación y el desarrollo sostenible en el ámbito de la salud.
La ceremonia contó con la presencia de destacadas autoridades gubernamentales, el cuerpo diplomático, líderes del sector salud y representantes del BCIE y la sociedad civil. Todos coincidieron en la visión de que esta obra será fundamental para la salud pública nacional y un activo estratégico para toda la región.
Como motor de la transformación positiva, el BCIE reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible de Panamá, acompañando iniciativas clave que fortalecen el sistema sanitario y mejoran la calidad de vida de millones de personas.
Ciencia y Salud
VIH en América Latina: la pandemia silenciosa que persiste entre recortes, diagnósticos tardíos y desigualdades
Las cifras de una pandemia que sigue latente son preocupantes
Por Gerardo Camargo | DNews507 Investigación
Panamá, 14 de octubre de 2026 — La pandemia de COVID-19 monopolizó durante años la atención de gobiernos, sistemas sanitarios y medios de comunicación. Sin embargo, mientras el mundo concentraba sus recursos en contener el coronavirus, otra epidemia continuó avanzando con menor visibilidad, pero con consecuencias igualmente profundas: el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
Más de cuatro décadas después de los primeros casos documentados, América Latina enfrenta una realidad compleja. Aunque la mortalidad asociada al sida ha disminuido gracias al acceso a los tratamientos antirretrovirales, las nuevas infecciones continúan aumentando y las brechas en diagnóstico, prevención y financiamiento amenazan con ralentizar, o incluso revertir, parte de los avances logrados.
La situación es especialmente relevante para Panamá, un país que combina una posición geográfica estratégica, importantes flujos migratorios y una epidemia concentrada en poblaciones clave, en un momento en que la cooperación internacional atraviesa una profunda transformación.
El VIH en cifras: una epidemia que no desaparece
Según el informe mundial de ONUSIDA de 2024, con datos a 2023, alrededor de 2,3 millones de personas viven con VIH en América Latina. Lejos de registrar una reducción sostenida de los contagios, la región experimentó un incremento de nuevas infecciones de aproximadamente 9% entre 2010 y 2023. Durante ese mismo periodo, las muertes relacionadas con el sida descendieron 28%, reflejo del impacto positivo de los tratamientos disponibles. La actualización de ONUSIDA de julio de 2026 muestra que la tendencia se agravó: en 2025, las nuevas infecciones en América Latina habían aumentado 25% con respecto a 2010.[1]
Panorama regional (datos a 2023)

La contradicción es evidente: los tratamientos funcionan, pero la prevención y el diagnóstico temprano siguen rezagados.
El impacto silencioso de la COVID-19
Cuando la emergencia sanitaria de COVID-19 golpeó a la región, gran parte de la infraestructura destinada al VIH fue reorientada para responder al coronavirus.
Se reconvirtieron laboratorios especializados, se reasignó personal médico y miles de personas dejaron de acudir a los centros de salud por las restricciones de movilidad o por temor al contagio. En consecuencia, las pruebas de detección disminuyeron de forma significativa.
Expertos advierten que la caída de los diagnósticos observada durante ese periodo no implicó necesariamente una reducción de las infecciones, sino una menor capacidad de detección.
Panamá fue uno de los países afectados por este fenómeno: los equipos utilizados para las pruebas de VIH y tuberculosis se destinaron al procesamiento de muestras de COVID-19, lo que redujo temporalmente la capacidad diagnóstica del sistema sanitario.
El enfoque de la OPS/OMS
Panamá frente al VIH: los retos que la sociedad civil pide mantener en la agenda pública
Aumento regional de infecciones pone en alerta a América Latina
Desde la perspectiva de las organizaciones de la sociedad civil, estas cifras evidencian la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, ampliar el acceso a diagnósticos oportunos y combatir las barreras sociales que dificultan la atención de las poblaciones más vulnerables.
Situación regional del VIH en las Américas

Qué revelan las cifras sobre mortalidad por sida
Para los colectivos comunitarios y las organizaciones que trabajan con personas que viven con VIH, estos avances muestran que las políticas públicas pueden producir resultados, pero también que persisten diferencias importantes en la efectividad de las respuestas nacionales y regionales.
Evolución de la mortalidad por sida

Las principales brechas en diagnóstico y tratamiento
Uno de los desafíos que identifica la OPS es que una parte significativa de las personas con VIH desconoce su condición. Además, aproximadamente un tercio de los diagnósticos en América Latina y el Caribe se produce cuando la enfermedad ya se encuentra en una fase avanzada.
La sociedad civil ha insistido históricamente en que el diagnóstico oportuno es la puerta de entrada al tratamiento y a la reducción de nuevas transmisiones; por ello, ampliar el acceso a pruebas rápidas y comunitarias continúa siendo una prioridad.
Las poblaciones más afectadas
La OPS identifica tres poblaciones que continúan siendo afectadas de manera desproporcionada por el VIH:
Personas con VIH que desconocen su estado serológico
Cobertura de tratamiento antirretroviral (TAR), 2024
Poblaciones clave más afectadas

Según el organismo regional, estos grupos presentan prevalencias significativamente más altas que la población general y concentran una proporción importante de las nuevas infecciones.
Para las organizaciones comunitarias, este dato subraya la importancia de diseñar respuestas específicas, con enfoque de derechos humanos y sin discriminación.
Panamá dentro del contexto regional
Los documentos consultados indican que Panamá ha mantenido programas e instrumentos institucionales para responder al VIH, entre ellos el Plan Estratégico Multisectorial en VIH 2020-2024. El país también ha avanzado en la ampliación del acceso al tratamiento antirretroviral y en la adopción de estrategias de prevención combinada.
Sin embargo, los propios lineamientos analizados señalan que persisten desafíos relacionados con la vigilancia epidemiológica, la detección temprana de nuevos casos, la calidad de los datos y el acceso a servicios dirigidos a las poblaciones clave.
Desde una mirada ciudadana, el reto consiste en garantizar que los avances institucionales lleguen efectivamente a quienes enfrentan mayores barreras para acceder a la atención sanitaria.
Las propuestas de la OPS para el periodo 2022-2030
Las Estrategias Mundiales del Sector Salud 2022-2030 plantean una serie de prioridades que se consideran esenciales para avanzar hacia la eliminación del sida como problema de salud pública.
Prioridades estratégicas OPS/OMS 2022-2030

Qué reclama la sociedad civil para acelerar la respuesta al VIH
Los documentos revisados destacan la necesidad de fortalecer la participación comunitaria, integrar los datos generados por las comunidades en los sistemas nacionales de monitoreo y garantizar que los servicios lleguen a quienes suelen quedar rezagados.
Asimismo, la OPS y la OMS consideran prioritario ampliar las pruebas rápidas, fortalecer los servicios comunitarios, reducir el diagnóstico tardío y promover el acceso oportuno al tratamiento.
Desde la óptica de las organizaciones civiles, la lucha contra el VIH no depende únicamente del sistema sanitario. También requiere combatir el estigma, reducir las desigualdades y garantizar la participación activa de las comunidades afectadas en la formulación, el monitoreo y la evaluación de las políticas públicas.
Los documentos de la OPS y la OMS muestran una realidad dual para Panamá y la región: existen avances importantes en tratamiento, reducción de la mortalidad y prevención de la transmisión maternoinfantil, pero también persisten desafíos relacionados con el diagnóstico temprano, la vigilancia epidemiológica, la cobertura de servicios y la atención de las poblaciones clave.
Para la sociedad civil, el principal mensaje es que alcanzar la meta de eliminar el sida como problema de salud pública para 2030 exigirá datos de calidad, servicios accesibles, cooperación internacional sostenida y una participación comunitaria efectiva que garantice que ninguna persona quede excluida del acceso al diagnóstico, al tratamiento y a la atención.[2]
El diagnóstico de ONUSIDA
ONUSIDA alerta sobre retos de financiamiento, diagnóstico y prevención del VIH en América Latina y el Caribe
La respuesta al VIH en América Latina y el Caribe enfrenta desafíos significativos relacionados con la prevención, el diagnóstico temprano, la continuidad de los tratamientos y la sostenibilidad financiera de los programas. Así lo destacó el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) en una entrevista concedida a DNews507, en la que también expuso los avances regionales, las brechas pendientes y la importancia de mantener una respuesta basada en derechos humanos, evidencia científica y participación comunitaria.
Principales desafíos para la respuesta al VIH y efecto de la reducción del financiamiento
ONUSIDA identificó cuatro desafíos prioritarios para acelerar el cumplimiento de las metas globales 95-95-95.
El primero consiste en fortalecer la prevención combinada, especialmente mediante el acceso a la profilaxis preexposición (PrEP) oral entre las poblaciones más afectadas y en situación de vulnerabilidad. La organización advirtió que, mientras en América Latina las nuevas infecciones aumentaron 25% entre 2010 y 2025, en el Caribe se redujeron 30%, aunque persisten importantes diferencias entre países y grupos poblacionales.
El segundo desafío radica en cerrar las brechas de diagnóstico, vinculación a los servicios de salud, permanencia en el tratamiento y supresión viral. Según ONUSIDA, los promedios regionales pueden ocultar desigualdades de territorio, edad, género y población, así como brechas persistentes en la atención pediátrica y en la prevención de la transmisión maternoinfantil.
El tercer reto es reducir el estigma y la discriminación, tanto en las comunidades como en los servicios de salud y sociales, factores que siguen limitando el acceso seguro y oportuno a los servicios.
El cuarto desafío apunta a construir una respuesta sostenible mediante la integración del VIH en sistemas nacionales de salud más resilientes, el fortalecimiento de los recursos domésticos y de la eficiencia del gasto, y la institucionalización de las acciones comunitarias.
La organización advirtió, además, que la disminución de los recursos internacionales agrava estos desafíos. En 2025, el financiamiento internacional para el VIH destinado a países de ingresos bajos y medios cayó 18% respecto a 2024. En América Latina y el Caribe, los recortes afectan principalmente las actividades de diagnóstico, la búsqueda activa de casos, el acompañamiento comunitario y la vinculación al tratamiento.
Principales desafíos y efecto del financiamiento según ONUSIDA

Avances hacia las metas 95-95-95 y transformación institucional de ONUSIDA
ONUSIDA destacó que América Latina y el Caribe presentan avances importantes, aunque todavía insuficientes para alcanzar plenamente las metas globales.
En América Latina, 87% de las personas que viven con VIH conoce su diagnóstico; de ellas, 82% recibe tratamiento y, de estas últimas, 93% ha logrado la supresión viral. En el Caribe, las cifras son 87%, 84% y 89%, respectivamente.
La organización señaló que estos datos evidencian los buenos resultados del tratamiento una vez que las personas acceden a él, pero también la necesidad de acelerar el diagnóstico temprano y fortalecer la vinculación a los servicios de salud.
Indicadores regionales de la cascada de atención del VIH

Las brechas son más pronunciadas entre niños y niñas. En América Latina, 62% conoce su diagnóstico, 53% recibe tratamiento y 45% alcanza la supresión viral. En el Caribe, los indicadores son 70%, 33% y 26%, respectivamente.
Situación pediátrica del VIH

Respecto a su propia transformación institucional, ONUSIDA explicó que el proceso ocurre en un momento clave para consolidar los avances alcanzados y cerrar las brechas existentes. Mientras América Latina depende principalmente del financiamiento doméstico, en el Caribe es prioritario garantizar la continuidad de los servicios, debido a su mayor dependencia de los recursos internacionales.
Cooperación técnica para fortalecer capacidades regionales
ONUSIDA destacó que su cooperación técnica ha permitido fortalecer la capacidad de los países para generar, validar y utilizar información sobre la epidemia, las cascadas de atención, el gasto, las desigualdades y las brechas de financiamiento.
Según la organización, esta evidencia facilita la formulación de políticas públicas, el establecimiento de metas y la evaluación de resultados. Asimismo, ha contribuido al desarrollo de índices y rutas de sostenibilidad orientadas a mejorar la eficiencia del financiamiento nacional y la integración de los servicios relacionados con el VIH en los sistemas de salud.
La agencia también resaltó la importancia de fortalecer la participación de las organizaciones comunitarias en la planificación, la prestación y el monitoreo de los servicios, así como de avanzar hacia mecanismos sostenibles de financiamiento y contratación social.
Factores clave para el éxito de las políticas públicas
Desde la experiencia regional de ONUSIDA, las políticas públicas más efectivas para reducir nuevas infecciones y mejorar la calidad de vida de las personas que viven con VIH comparten varios elementos fundamentales.
Factores de éxito de las políticas públicas frente al VIH

Llamado a sostener una respuesta basada en derechos humanos
Como mensaje final a las comunidades y lectores de DNews507, ONUSIDA sostuvo que poner fin al sida como amenaza para la salud pública y preservar los avances alcanzados constituye una responsabilidad compartida entre gobiernos, comunidades y sociedad civil.
La organización subrayó que todas las personas pueden contribuir apoyando a quienes enfrentan mayor vulnerabilidad, combatiendo el estigma y la discriminación, promoviendo el respeto a los derechos humanos y exigiendo políticas públicas sustentadas en evidencia y recursos adecuados.
Asimismo, destacó que el liderazgo comunitario es indispensable para identificar necesidades, acercar los servicios a las poblaciones más afectadas y vigilar que las políticas públicas produzcan resultados concretos. La sostenibilidad de la respuesta al VIH, concluyó ONUSIDA, requiere sociedades más inclusivas, sistemas de salud más equitativos y el compromiso colectivo de no dejar a nadie atrás.[3]
Eliminación de la transmisión maternoinfantil: avances regionales y desafíos para Panamá

De acuerdo con ONUSIDA, la eliminación de la transmisión maternoinfantil, también llamada transmisión vertical, representa uno de los logros más importantes de la región. Entre otros criterios, la OPS/OMS exige reducir la tasa de transmisión de madre a hijo por debajo de 2% y mantener coberturas superiores a 95% en atención prenatal, pruebas de VIH y tratamiento oportuno de las embarazadas con VIH.[4]
Hasta 2026, trece países y territorios del Caribe habían obtenido la certificación de eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH. Con la validación de Brasil, en diciembre de 2025, la cifra asciende a catorce en las Américas. Además, once de los países y territorios caribeños han alcanzado la eliminación dual del VIH y la sífilis.
Avances en la eliminación de la transmisión maternoinfantil

ONUSIDA atribuye estos resultados a servicios maternoinfantiles integrados, altas coberturas de diagnóstico y tratamiento, sistemas sólidos de vigilancia y un compromiso político sostenido.
Entre los desafíos pendientes figuran extender estos logros al resto de la región, garantizar una atención prenatal temprana, asegurar pruebas oportunas de VIH y sífilis, mantener el suministro continuo de medicamentos y fortalecer el seguimiento de las mujeres embarazadas y de los niños expuestos.
En Panamá, según los documentos de la OPS/OMS, se han fortalecido la atención prenatal, la realización de pruebas diagnósticas durante el embarazo y el acceso a tratamiento para las mujeres embarazadas con VIH.
No obstante, persisten desafíos para mantener coberturas elevadas de atención prenatal y asegurar el seguimiento adecuado de las madres y de los recién nacidos expuestos al VIH y a la sífilis.
La vigilancia comunitaria y el acompañamiento de las familias constituyen herramientas relevantes para reforzar estos esfuerzos desde la sociedad civil.
La voz de PROBIDSIDA Panamá
PROBIDSIDA: “El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno siguen siendo la principal herramienta para frenar la transmisión del VIH”
Entrevista virtual de DNews507 a la Fundación Pro Bienestar y Dignidad de las Personas con VIH/Sida (PROBIDSIDA). La organización comunitaria analiza los desafíos actuales de la prevención, el diagnóstico temprano, el acceso al tratamiento y la defensa de los derechos humanos de las personas que viven con VIH en Panamá.
Datos clave:

La falta de conciencia de riesgo sigue siendo una de las principales barreras
Desde la perspectiva de PROBIDSIDA, uno de los mayores obstáculos para ampliar el acceso a las pruebas rápidas de VIH en entornos comunitarios continúa siendo la escasa percepción de riesgo entre la población. La organización advierte que una proporción significativa de los diagnósticos todavía ocurre de forma tardía, situación que limita las posibilidades de intervención temprana.
La fundación identifica, además, la ausencia de campañas permanentes de sensibilización como un factor que contribuye a esta realidad. A ello se suma la persistencia del estigma y la discriminación, elementos que continúan alejando a muchas personas de los servicios de prevención y diagnóstico.
Estigma, discriminación y confidencialidad: temores que persisten
Aunque PROBIDSIDA reconoce que el impacto del estigma ha disminuido en comparación con las décadas de 1980 y 1990, sostiene que sigue influyendo en la decisión de muchas personas de realizarse una prueba de VIH.
La organización también señala que la confidencialidad continúa siendo una preocupación frecuente durante la consejería previa a la prueba, lo que refleja que el temor a la exposición o al rechazo social sigue presente entre los posibles usuarios de estos servicios.
El autotesteo amplía oportunidades, pero plantea nuevos desafíos
PROBIDSIDA considera que la implementación de los kits de autotesteo aún se encuentra en una etapa inicial. La organización señala que hacen falta mayores esfuerzos de divulgación y mercadeo, acompañados de información clara sobre los pasos que deben seguirse cuando el resultado es reactivo.
Entre las ventajas de esta modalidad, la organización destaca la posibilidad de aumentar el número de personas que se realizan la prueba y, en consecuencia, de incrementar los diagnósticos y los tratamientos oportunos.
Sin embargo, la fundación advierte que uno de los principales riesgos radica en la ausencia de una orientación previa efectiva y de apoyo inmediato para quienes reciben un resultado positivo. Según la organización, un diagnóstico sin acompañamiento puede generar graves impactos emocionales para la persona afectada.
La necesidad de acompañamiento tras un resultado reactivo
Por ello, la prioridad de PROBIDSIDA es que las personas reciban orientación adecuada tras una prueba positiva. La fundación afirma haber brindado apoyo a los proveedores mediante materiales informativos, videos y guías sobre los pasos a seguir.
Asimismo, recuerda que todo resultado reactivo requiere una prueba confirmatoria en laboratorio antes de iniciar el proceso formal de atención médica.
Coordinación institucional y acceso más rápido al tratamiento
Uno de los aspectos mejor valorados por PROBIDSIDA es la coordinación existente entre las organizaciones comunitarias, el Ministerio de Salud y las clínicas de terapia antirretroviral.
La fundación asegura que, según su experiencia, algunos pacientes referidos han sido incorporados al sistema de atención especializada en apenas 24 horas y han iniciado el tratamiento un día después del diagnóstico. También destaca que, en la actualidad, las personas referidas suelen estar en tratamiento antes de dos semanas, una mejora significativa frente a procesos que antes podían tardar entre tres y seis meses.
El principal obstáculo ya no es el sistema de salud
Consultada sobre los factores que dificultan la incorporación rápida a los servicios especializados, PROBIDSIDA identifica principalmente la negación del diagnóstico por parte del paciente, así como el temor, el estigma y la discriminación.
La organización sostiene que, en la actualidad, el sistema sanitario no constituye la principal barrera para acceder a la atención especializada.
Avances en derechos humanos, pero con desafíos pendientes
En materia de derechos humanos, PROBIDSIDA destaca como un avance relevante la existencia y reglamentación de la Ley 40 de 2018, que establece el marco jurídico para el abordaje integral de las infecciones de transmisión sexual y el VIH. La organización afirma que esta normativa ha servido de apoyo en diversos procesos de denuncia.
No obstante, considera que persisten retos asociados a la divulgación de la legislación y a su cumplimiento efectivo. Según la fundación, las personas cuyos derechos son vulnerados continúan presentando denuncias tanto ante la organización como ante instancias judiciales.
La comunicación pública sigue siendo una brecha fundamental
Para PROBIDSIDA, la principal brecha en prevención, diagnóstico y atención integral es la insuficiencia de campañas informativas sostenidas en los medios de comunicación. La fundación considera que estas estrategias son esenciales para informar, sensibilizar y generar conciencia sobre el riesgo y la responsabilidad individual frente al VIH.
La organización afirma que desarrolla cuatro campañas anuales en medios masivos y que no conoce otras entidades ni organizaciones no gubernamentales que impulsen campañas de alcance similar.

La Comarca Ngäbe-Buglé figura entre las áreas prioritarias
En cuanto a la focalización territorial de las intervenciones comunitarias, PROBIDSIDA señala que la Comarca Ngäbe-Buglé requiere una atención prioritaria debido a sus niveles de afectación.
La organización también identifica las regiones con mayor carga de casos:
- Región Metropolitana;
- Comarca Ngäbe-Buglé;
- Panamá Oeste;
- San Miguelito.
Las prioridades para Panamá: metas 95-95-95 y fortalecimiento institucional
De cara a los próximos años, PROBIDSIDA considera prioritario que Panamá reduzca el impacto de la epidemia y avance en el cumplimiento de las metas 95-95-95 promovidas por ONUSIDA. La organización reconoce avances importantes, aunque insiste en que todavía es necesario fortalecer las estrategias gubernamentales y de la sociedad civil para alcanzar plenamente estos objetivos.
La fundación también plantea la necesidad de fortalecer el papel de la Comisión Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida (CONAVIH) mediante una mayor participación institucional y liderazgo político.
Diagnóstico temprano: la principal herramienta para cortar la cadena de transmisión
Como mensaje final, PROBIDSIDA reafirma que el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno constituyen el eje central de la respuesta frente al VIH. Según la organización, cuando una persona alcanza una carga viral indetectable gracias al tratamiento, deja de transmitir el virus por vía sexual, principio conocido como «Indetectable = Intransmisible» (I=I).
La fundación sostiene que no puede hablarse de una respuesta efectiva a la epidemia sin priorizar el acceso temprano al diagnóstico y a la atención médica. Asimismo, insiste en mantener una lucha permanente contra el estigma y la discriminación mediante campañas educativas y la capacitación sobre la Ley 40 en las instituciones públicas y en el sistema judicial.
Desde la visión de la sociedad civil, la entrevista refleja una conclusión clara: Panamá ha mejorado su capacidad de respuesta y el acceso al tratamiento, pero sigue enfrentando desafíos estructurales relacionados con la prevención, la comunicación pública, el estigma y la necesidad de fortalecer la conciencia de riesgo en la población.[5]
El testimonio de un paciente
Testimonio de un paciente con VIH

Basilio es un hombre de más de 40 años, soltero, de vida sentimental reservada, con pocas salidas sociales y recursos económicos limitados. En un primer momento pensó que todo cambiaría para siempre; sin embargo, tenía claro que no se dejaría vencer por la enfermedad. Su historia es la de muchos panameños que prefieren mantener su condición en privado, lejos del escrutinio de familiares y amigos, mientras luchan por salir adelante.
¿Cuándo decidiste hacerte la prueba de VIH?
Realmente no estaba en mis planes. Después de la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19 empecé a perder peso y eso me preocupó mucho. Acudí al médico y me ordenaron una gran cantidad de exámenes. Me evaluaron un nefrólogo y un gastroenterólogo; este último fue quien solicitó la prueba de VIH. También me mandaron estudios para descartar cáncer. Finalmente, el resultado fue positivo.
¿Qué sentiste al recibir el resultado?
Para ser honesto, lo primero que pensé fue: “¿Por qué yo?”. Después me pregunté cuándo me había contagiado, porque desde la pandemia no había tenido relaciones sexuales y la prueba me la realizaron en 2022, meses después de la segunda dosis de la vacuna.
Luego reaccioné de forma defensiva con el médico que me comunicó los resultados. La manera en que me informó del diagnóstico me pareció amenazante. Me habló de la obligación de reportar el caso al Ministerio de Salud (MINSA) y de la responsabilidad que debía asumir. Hubo otras cosas que mencionó, pero ya no las recuerdo con claridad.
¿La clínica te hizo firmar algún documento al recibir el resultado?
No. Lo que sí tuve que hacer fue llenar un formulario con mis datos generales, que supuestamente se envía al Ministerio de Salud. Es ahí donde uno pasa a formar parte de las estadísticas oficiales.
¿Cómo fue buscar atención médica?
Lo primero que hice fue contárselo a mi mamá, a mi papá y a mis hermanos. En teoría, solo ellos conocen mi condición.
Después empecé a buscar un infectólogo y logré conseguir una cita, que me costó 100 dólares. Encontrar un especialista era fundamental para poder iniciar el tratamiento.
¿Cuándo iniciaste el tratamiento?
Lo inicié aproximadamente un mes después de recibir el diagnóstico. El especialista me recetó un antirretroviral llamado Biktarvy, que en aquel momento me costaba 178,89 dólares.
Al mes regresé a consulta y tuve que pagar otros 100 dólares. Además, invertí cerca de 200 dólares en exámenes como carga viral, recuento de CD4, química sanguínea completa y pruebas de hepatitis y sífilis, entre otros estudios. Fue entonces cuando descubrí que vivir con VIH también representaba una importante carga económica.
¿Sigues con el tratamiento?
Sí. Utilicé Biktarvy durante aproximadamente un año y me fue muy bien con el medicamento. Sin embargo, la farmacia donde lo compraba, y donde recibía descuentos, cerró sus puertas. Actualmente, el mismo tratamiento cuesta alrededor de 204 dólares.
También dejé de atenderme con el infectólogo de la clínica privada. Su atención era excelente, pero la consulta costaba 100 dólares. Lo visité tres o cuatro veces; me pesaba y me examinaba la boca, la respiración y la presión arterial. Recibía una atención integral, pero mi situación económica no me permitía sostener esos gastos.
Para reducir costos, acudí a la clínica especializada del Hospital Santo Tomás. Allí la consulta cuesta un dólar y los medicamentos son gratuitos, aunque no ofrecen Biktarvy. Además, tras el cierre de los programas financiados por USAID, el laboratorio dejó de realizar pruebas de carga viral y recuento de CD4.


¿Cómo es la clínica del Hospital Santo Tomás?
Hay un dicho popular: “a caballo regalado no se le mira el colmillo”. El costo es mínimo, pero la atención médica no es la misma. A veces te hacen sentir como un niño regañado y existe la percepción de que, por tener VIH, necesariamente eres una persona promiscua.
Durante mis dos primeras visitas, el personal de enfermería insistió en entregarme grandes cantidades de preservativos. Les expliqué que no tenía pareja y que, si llegaba a tener relaciones sexuales, prefería comprar los míos.
Las consultas médicas suelen limitarse a preguntas y respuestas. No hay una revisión física completa. Los médicos revisan los resultados de laboratorio y entregan nuevas órdenes para exámenes. Las pruebas de sífilis, por ejemplo, son prácticamente obligatorias, independientemente de que la persona tenga o no una vida sexual activa.
Además, no existe continuidad con el mismo médico. Comencé con una especialista que me atendió tres veces; después me asignaron a otra y ahora me atiende un tercer médico, quien ya me programó controles anuales.
Los medicamentos se entregan en frascos para un periodo de 90 días y es obligatorio cumplir con una hoja de control. Pero con la situación económica actual, a veces es mejor guardar silencio y adaptarse.
Gracias a Dios, he logrado realizarme los exámenes en laboratorios privados o a través de PROBIDSIDA. Dependiendo de las pruebas, gasto entre 145 y 280 dólares. En el Hospital Santo Tomás podría salir más económico, pero primero hay que conseguir cita, esperar a que haya disponibilidad de los exámenes y lidiar con otros trámites que resultan muy estresantes.
Basilio, ¿cómo vives con el VIH?
He aprendido a vivir con él. Es una rutina. Tomo mi medicamento todas las mañanas, trato de alimentarme bien y de no excederme en nada, aunque ahora me canso más que antes.
Vivir con VIH es como tener un “Pepe Grillo” permanente en el oído, recordándote lo que puedes y no puedes hacer. Aun así, continúo con mi vida.
Tomo cerveza o algún licor de manera social cuando se presenta la ocasión, trabajo cuando surge trabajo y tengo relaciones sexuales, aunque, dice con una sonrisa, eso ocurre muy pocas veces. Pero vivo. Quiero vivir, y el VIH no es un impedimento para hacerlo.
¿Qué recomendación les darías a otros pacientes o a la ciudadanía en general?
Que no nos estigmaticen. Tal vez algunos cometimos errores en algún momento de nuestras vidas, pero seguimos siendo personas con sentimientos y aspiraciones. Lo único que queremos es vivir. Yo quiero vivir.
También quisiera enviar un mensaje a las autoridades de salud: Panamá, al igual que el resto del mundo, necesita un mejor acceso al sistema público de salud, más educación sobre salud sexual y menos barreras para las personas que viven con VIH. Somos tan capaces y productivos como cualquier otro ciudadano.
Las cifras y el escenario de Costa Rica y Colombia
VIH en Costa Rica y Colombia: dos países, una misma alerta sobre los diagnósticos en hombres jóvenes
Aunque Costa Rica y Colombia enfrentan realidades demográficas muy distintas, las cifras más recientes sobre VIH revelan patrones que preocupan tanto a las autoridades sanitarias como a las organizaciones de la sociedad civil: la mayoría de los nuevos diagnósticos se concentra en hombres jóvenes, persisten los desafíos para lograr diagnósticos tempranos y el estigma continúa siendo una barrera para la prevención.
En Costa Rica, el Ministerio de Salud confirmó que el país cerró 2024 con 940 nuevos casos de VIH, mientras que en Colombia la Cuenta de Alto Costo reportó 14.555 nuevos diagnósticos durante el mismo periodo. Más allá de la diferencia de tamaño poblacional, ambos países comparten tendencias epidemiológicas que reflejan los retos actuales de la respuesta regional frente al virus.
Una aclaración necesaria: Costa Rica no registró 659 casos, sino 940
Durante varios meses circuló la cifra de 659 nuevos casos de VIH en Costa Rica. Sin embargo, ese dato correspondía únicamente a un corte epidemiológico realizado el 15 de octubre de 2024 y no al cierre anual.
Los registros consolidados publicados posteriormente por las autoridades sanitarias elevaron el total a 940 nuevos diagnósticos, equivalentes a una tasa de incidencia de 17,7 casos por cada 100.000 habitantes.
Para organizaciones que trabajan en salud sexual y derechos humanos, la diferencia evidencia la importancia de utilizar información consolidada y evitar conclusiones basadas en reportes preliminares.
Nuevos diagnósticos de VIH (N/D: dato no disponible)
| País | 2022 | 2023 | 2024 |
| Costa Rica | 857 | 1.038 | 940 |
| Colombia | N/D | 14.670 | 14.555 |
Mientras Costa Rica registró una reducción respecto a 2023, Colombia mantuvo una relativa estabilidad en el número de nuevos diagnósticos.
La epidemia sigue teniendo rostro masculino
Uno de los hallazgos más significativos es la similitud entre ambos países en la distribución por sexo.
En Costa Rica, de los 940 casos reportados en 2024, 794 correspondieron a hombres, lo que equivale a 84,46% del total. Las mujeres representaron el 15,54% restante.
En Colombia, la tendencia es prácticamente idéntica. La Cuenta de Alto Costo reportó que 82,82% de los nuevos diagnósticos ocurrieron en hombres.
Distribución de casos por sexo

Desde la sociedad civil, estas cifras refuerzan la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención dirigidas a las poblaciones con mayor vulnerabilidad epidemiológica, especialmente entre los hombres jóvenes.
Los jóvenes continúan siendo el grupo más afectado
La edad también muestra coincidencias entre ambas naciones.
En Costa Rica, el 67% de los casos reportados en 2023 se concentró entre personas de 20 y 39 años. Para 2024, el Ministerio de Salud mantuvo la alerta sobre la elevada incidencia observada en hombres entre 20 y 34 años.
Colombia presenta un comportamiento similar. Los mayores niveles de notificación se registran entre personas de 20 a 34 años, es decir, en población joven y económicamente activa.
Grupos de edad con mayor incidencia

Las organizaciones comunitarias consideran que este patrón demuestra que las campañas de prevención y educación sexual deben enfocarse especialmente en adolescentes y adultos jóvenes, grupos en los que se concentra el mayor riesgo de nuevas infecciones.
Costa Rica acumula más de 16 mil diagnósticos; Colombia supera los 185 mil casos prevalentes[C5]
Los registros históricos permiten dimensionar el alcance de la epidemia en cada país.
Costa Rica acumula 16.456 personas diagnosticadas con VIH entre 1993 y el 15 de octubre de 2024, de acuerdo con los sistemas nacionales de vigilancia epidemiológica.
En Colombia, la Cuenta de Alto Costo reportó 185.954 personas prevalentes con VIH vinculadas al sistema de aseguramiento durante 2024.
Magnitud acumulada de la epidemia
| Indicador | Costa Rica | Colombia |
| Personas registradas con VIH | 16.456 | 185.954 |
| Referencia temporal | 1993-2024 | 2024 |
Aunque las cifras no son directamente comparables debido a las diferencias de tamaño poblacional y de metodología de registro, ambas reflejan que el VIH continúa representando un desafío relevante para los sistemas de salud pública.
Mortalidad: una de las señales que sigue preocupando
Costa Rica notificó 177 defunciones asociadas al VIH/sida durante 2024, lo que representa una tasa de mortalidad de 3,3 por cada 100.000 habitantes.
Mortalidad asociada al VIH en Costa Rica
| Indicador | 2024 |
| Defunciones notificadas | 177 |
| Tasa de mortalidad | 3,3 por 100.000 habitantes |
Las cifras disponibles para Colombia dentro del material analizado no permiten una comparación directa de mortalidad.
No obstante, especialistas y organizaciones civiles coinciden en que una parte importante de estas muertes puede prevenirse mediante diagnósticos oportunos y acceso temprano al tratamiento antirretroviral.
El desafío regional del diagnóstico tardío
Las organizaciones de la sociedad civil consideran que uno de los retos más importantes en América Latina sigue siendo detectar los casos antes de que el sistema inmunológico presente un deterioro significativo.
En Colombia, los datos oficiales indican que 33,9% de los diagnósticos se realizaron de manera tardía, cuando las personas ya presentaban un importante compromiso inmunológico.
Al mismo tiempo, el país reportó que 150.135 personas recibían terapia antirretroviral, lo que equivale a 80,74% de las personas prevalentes registradas, mientras que 89,42% de quienes estaban en tratamiento mantenían la supresión viral.
Atención y tratamiento en Colombia
| Indicador | Resultado |
| Personas en terapia antirretroviral (TAR) | 150.135 |
| Cobertura de TAR | 80,74% |
| Supresión viral | 89,42% |
| Diagnóstico tardío | 33,9% |
Para las organizaciones comunitarias, estas cifras confirman que la expansión de las pruebas de detección continúa siendo una prioridad regional.
La inversión sigue siendo clave para contener la epidemia
Costa Rica destinó US$97,3 millones a la respuesta nacional frente al VIH y el sida durante 2023, lo que equivale a 0,11% del producto interno bruto (PIB) y a 1,56% del gasto nacional en salud.
Financiamiento de la respuesta al VIH en Costa Rica
| Indicador | Valor |
| Inversión total | US$97,3 millones |
| Participación del PIB | 0,11% |
| Participación del gasto en salud | 1,56% |
Las organizaciones de la sociedad civil señalan que mantener estas inversiones resulta fundamental para sostener los programas de prevención, el acceso a medicamentos, el acompañamiento comunitario y las campañas de detección.
Más allá de las cifras
La comparación entre Costa Rica y Colombia muestra que la epidemia del VIH continúa lejos de estar controlada. Aunque ambos países han fortalecido sus sistemas de vigilancia y tratamiento, las estadísticas reflejan una realidad persistente: los nuevos diagnósticos siguen concentrándose en hombres jóvenes y el diagnóstico tardío continúa siendo una amenaza para la salud pública.
Para las organizaciones civiles que trabajan en la respuesta al VIH, el desafío no se limita a reducir las cifras anuales. La meta es lograr que más personas accedan a la prueba de manera temprana, reciban tratamiento oportuno y puedan vivir libres de discriminación.
Radiografía comparativa del VIH
| Indicador | Costa Rica | Colombia |
| Nuevos casos más recientes | 940 | 14.555 |
| Hombres entre los nuevos diagnósticos | 84,46% | 82,82% |
| Grupo etario predominante | 20-39 años | 20-34 años |
| Casos acumulados o prevalentes reportados | 16.456 | 185.954 |
| Defunciones reportadas | 177 | No especificadas en la documentación analizada |
| Inversión pública reportada | US$97,3 millones | No especificada en la documentación analizada |
| Cobertura de tratamiento antirretroviral | No especificada | 80,74% |
| Supresión viral | No especificada | 89,42% |
La principal conclusión es que, pese a las diferencias de escala entre ambos países, la epidemia mantiene características comunes: predominio de casos en hombres jóvenes, necesidad de fortalecer la prevención y urgencia de ampliar el diagnóstico temprano para reducir las nuevas infecciones y las muertes asociadas al VIH.[6]
DNews507 Investigación
Publicación: 14 de Octubre, 2026
VIH en América Latina:
Desigualdades, Retos y Cifras 2026
Una radiografía interactiva basada en los informes más recientes de ONUSIDA, OPS/OMS y organizaciones civiles sobre la persistencia del VIH, recortes de financiamiento y brechas de diagnóstico temprano.
Panorama Regional del VIH
Indicadores clave de ONUSIDA y OPS sobre la epidemia en las Américas
Personas con VIH (AL)
Informe ONUSIDA (datos a 2023)
Nuevas Infecciones
Incremento proyectado entre 2010 y 2025
Tratamiento TAR (AL)
Personas diagnosticadas bajo terapia
Supresión Viral
De pacientes en TAR en América Latina
América Latina y el Caribe
Comparativa regional de mortalidad e infecciones (OPS/OMS)
| Región | 2010 | 2024 | Variación |
|---|---|---|---|
| América Latina (Muertes) | 42.000 | 27.000 | -31% |
| Caribe (Muertes) | 12.000 | 4.800 | -62% |
| Nuevas Infecciones (AL) | 110.000 | 120.000 | +13% |
| Nuevas Infecciones (Caribe) | 19.000 | 15.000 | -21% |
Situación Pediátrica del VIH
Brechas críticas entre niños y niñas (ONUSIDA)
| Indicador Pediátrico | América Latina | Caribe |
|---|---|---|
| Conocen su diagnóstico | 62% | 70% |
| Reciben tratamiento (TAR) | 53% | 33% |
| Alcanzan supresión viral | 45% | 26% |
Costa Rica y Colombia: Un Mismo Patrón
Concentración de nuevos diagnósticos en hombres jóvenes entre 20 y 39 años.
| Indicador Epidemiológico | Costa Rica (2024) | Colombia (2024) |
|---|---|---|
| Nuevos Casos Recientes | 940 casos | 14.555 casos |
| Hombres entre Nuevos Diagnósticos | 84,46% | 82,82% |
| Grupo Etario Predominante | 20 – 39 años | 20 – 34 años |
| Casos Acumulados / Prevalentes | 16.456 (1993-2024) | 185.954 (2024) |
| Diagnóstico Tardío | No especificado | 33,9% |
| Cobertura de Tratamiento (TAR) | No especificada | 80,74% |
Desafíos ONUSIDA
Impacto de la reducción de financiamiento internacional (caída de 18% en 2025).
- Prevención combinada y PrEP
- Cerrar brechas de diagnóstico temprano
- Reducir el estigma en servicios de salud
El Llamado de PROBIDSIDA
Perspectivas clave desde Panamá frente a las metas 95-95-95.
- ~50% de diagnósticos aún son tardíos
- Comarca Ngäbe-Buglé como área prioritaria
- Cumplimiento efectivo de Ley 40 de 2018
Prioridades OPS 2022-2030
Estrategias mundiales del sector salud para eliminar el sida como problema de salud pública.
- Servicios de alta calidad basados en evidencia
- Participación comunitaria y sociedad civil
- Eliminación de la transmisión maternoinfantil
[1] ONUSIDA, informe mundial de 2024 (datos a 2023), y comunicado de prensa del informe especial presentado en la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida, Río de Janeiro, julio de 2026 (www.unaids.org).
[2] Datos abiertos del sitio web oficial de la OPS/OMS (www.paho.org/es/temas/vihsida).
[3] Entrevista virtual de DNews507 a ONUSIDA.
[4] Criterios de validación: OPS/OMS, «La OMS valida a Brasil por eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH», 18 de diciembre de 2025 (www.paho.org). Cifras de certificaciones: entrevista virtual de DNews507 a ONUSIDA.
[5] Entrevista virtual de DNews507 a PROBIDSIDA (Dr. Orlando Quintero).
[6] Instituciones de salud pública de Costa Rica (Ministerio de Salud) y de Colombia (Cuenta de Alto Costo)
Ciencia y Salud
Errores en medicamentos revelan vacíos sanitarios regionales
Llamado a pacientes expone brechas de atención y regulación en la región
Redacción: DNews507 – Fuente: RRPP FEDEFARMA
Panamá, 25 de septiembre de 2026 – En el marco del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, la Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) lanzó una campaña regional orientada a incentivar el protagonismo de los usuarios en la gestión segura de sus tratamientos farmacológicos. La iniciativa busca mitigar incidencias derivadas del manejo inadecuado de fármacos en Centroamérica y el Caribe, instando a la población a consultar activamente sobre sus prescripciones antes de abandonar farmacias o centros médicos. No obstante, este enfoque centrado en la responsabilidad individual emerge en un contexto regional caracterizado por asimetrías de información, fragmentación en los servicios de salud y persistentes desafíos en el acceso oportuno a la atención profesional.
Las posturas institucionales difundidas por el gremio farmacéutico privado, respaldadas por voceros de multinacionales como AstraZeneca y Merck, coinciden en señalar que una comunicación transparente entre el paciente, el personal médico y el farmacéutico constituye la piedra angular para maximizar el beneficio terapéutico. De acuerdo con los ejecutivos del sector, la formulación de preguntas sistemáticas sobre posología, mecanismos de acción y eventuales efectos adversos previene contratiempos clínicos y reduce costos adicionales para las arcas sanitarias públicas. Sin embargo, situar la carga principal de la prevención sobre el usuario final soslaya el hecho de que la efectividad del diálogo clínico depende intrínsecamente del tiempo y las condiciones estructurales en que se desarrolla la consulta médica.
Al contrastar el discurso corporativo con los indicadores socioeconómicos y de datos abiertos en materia de salud pública en la región, se evidencia que prácticas desaconsejadas como la automedicación o la interrupción prematura del tratamiento responden con frecuencia a barreras financieras e institucionales. En diversos países centroamericanos y caribeños, el elevado gasto del bolsillo en medicamentos y los tiempos prolongados de espera en las redes públicas empujan a amplios sectores de la población a adquirir fármacos en establecimientos informales o sin la debida orientación profesional. Por ende, la búsqueda de alternativas al margen del canal formal no surge únicamente por desconocimiento del usuario, sino como un síntoma directo de fallas en la cobertura y asequibilidad del sistema sanitario.
El énfasis de la industria en que el usuario resuelva todas sus interrogantes choca con la realidad operativa de los centros asistenciales de la región, donde la saturación del sistema limita severamente la duración de las citas médicas. Datos institucionales sobre carga asistencial en la red pública revelan que los profesionales de la salud con frecuencia disponen de lapsos mínimos para atender a cada paciente, lo que dificulta la explicación detallada de esquemas terapéuticos complejos. Exigir una participación activa al ciudadano resulta una recomendación valiosa, pero resulta insuficiente si no se acompaña de políticas públicas que reduzcan el agotamiento del personal sanitario y garanticen tiempos razonables para la consulta explicativa.
Por otra parte, las advertencias gremiales sobre el almacenamiento inadecuado o la compra de insumos fuera de distribuidores autorizados ponen de relieve problemas estructurales en la vigilancia sanitaria regional. La circulación de productos subestándar o falsificados en los mercados locales refleja vulnerabilidades en las capacidades de fiscalización de las agencias reguladoras nacionales. Aunque la custodia final del fármaco corresponda al consumidor, la preservación de la cadena de frío, la trazabilidad desde el laboratorio y el control del comercio ilegal son competencias inderogables de las autoridades estatales en alianza con los canales de distribución formales.
La alineación de esta campaña con las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto al cuidado seguro en Enfermedades No Transmisibles (ENT) —como la hipertensión y la diabetes— acentúa la dimensión del problema. Las patologías crónicas exigen una adherencia continuada a largo plazo, donde el abandono del tratamiento genera complicaciones graves de alto costo social y económico. La comparación entre países con programas estructurados de educación al paciente y aquellos con baja inversión preventiva demuestra que el facultamiento del usuario solo se traduce en mejores resultados de salud cuando existen sistemas continuos de monitoreo y provisión ininterrumpida de insumos esenciales.

Entre los principales desaciertos identificados por los especialistas consultados por el gremio figuran la suspensión temprana del tratamiento, la omisión de dosis, la combinación de fármacos con productos naturales sin supervisión, el uso de medicamentos vencidos, la alteración del empaque original y el almacenamiento en espacios expuestos a calor o humedad. Para contrarrestar estas prácticas, la guía difundida por los especialistas de AstraZeneca y Merck condensa diez recomendaciones fundamentales de seguridad:
- Consultar el propósito del medicamento y su mecanismo de acción.
- Confirmar la dosis, la vía de administración y el horario exacto.
- Verificar la duración total del tratamiento prescrito.
- Precisar los plazos esperados de mejoría y cuándo reconsultar.
- Informar sobre el uso de otros medicamentos, suplementos o productos naturales.
- Evitar la automedicación y no compartir fármacos con terceros.
- Identificar posibles efectos adversos y las acciones requeridas ante su aparición.
- Comprar exclusivamente en canales formales y establecimientos autorizados.
- Inspeccionar la fecha de vencimiento previo al consumo.
- Almacenar el producto respetando las instrucciones de conservación, resguardándolo de la luz, el calor y la humedad.
Si bien el fortalecimiento del rol del paciente mediante el cuestionamiento informado representa una estrategia preventiva útil, la seguridad en el uso de medicamentos no puede apoyarse exclusivamente en la conducta individual del consumidor. Minimizar los eventos adversos en Centroamérica y el Caribe requiere una acción coordinada que combine la corresponsabilidad ciudadana con una fiscalización rigurosa de los mercados, el fortalecimiento de la capacidad operativa en la atención primaria y la garantía de un acceso equitativo a terapias de calidad comprobada.
Ciencia y Salud
Linfoma no Hodgkin aumenta alertas sanitarias Panamá
Panamá detecta más de 200 nuevos casos anuales de linfoma no Hodgkin
Redacción: DNews507 – Fuente: RRPP Roche / PR5
Panamá, 24 de septiembre de 2026 – La incidencia del linfoma no Hodgkin en Panamá representa una preocupación constante para la salud pública, con un registro estimado que oscila entre 230 y 260 nuevos casos diagnosticados cada año, según cifras recopiladas por el observatorio epidemiológico GLOBOCAN. Esta neoplasia maligna, originada en los linfocitos del sistema inmunológico, suele manifestarse mediante síntomas inespecíficos como adenopatías indoloras, astenia, diaforesis nocturna y pérdida ponderal no explicada. La sutileza de estas manifestaciones clínicas iniciales provoca habitualmente que los pacientes confundan el cuadro sintomático con padecimientos de menor gravedad, lo que retrasa la búsqueda de atención médica y condiciona la oportunidad diagnóstica en la red hospitalaria del país.
Desde la perspectiva patológica, el diagnóstico preciso constituye el pilar fundamental para determinar el manejo clínico, dado que el linfoma no Hodgkin abarca un espectro heterogéneo superior a 60 subtipos histológicos. A diferencia del linfoma de Hodgkin, caracterizado por la presencia histopatológica de células de Reed-Sternberg, las variantes no Hodgkin exhiben comportamientos biológicos diversos que van desde formas indolentes hasta agresivas. Este nivel de complejidad requiere un abordaje diagnóstico riguroso mediante inmunohistoquímica y estudios genético-moleculares, indispensables para clasificar adecuadamente la enfermedad y definir esquemas terapéuticos adaptados a las particularidades de cada paciente.
Aunque la industria farmacéutica y corporaciones multinacionales como Roche enfatizan la evolución de la medicina de precisión y las terapias dirigidas para pacientes con recaídas, la realidad operativa del sistema sanitario en América Latina expone severas disparidades institucionales. Datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y The Lancet Oncology evidencian que, a pesar de que la región reporta más de 40 000 nuevos casos anuales, el acceso a pruebas diagnósticas de alta resolución y la infraestructura oncólogica especializada continúan fuertemente centralizados en las zonas urbanas. En Panamá, esta concentración geográfica obliga a los pacientes de provincias del interior a trasladarse a la capital para confirmar diagnósticos complejos o acceder a tratamientos especializados.
| Indicador Epidemiológico | Panamá (Estimación Anual) | América Latina y el Caribe | Fuente Institucional |
| Nuevos Casos Diagnósticos | 230 – 260 casos | > 40 000 casos | GLOBOCAN |
| Posición en Frecuencia de Cáncer | Alta incidencia hematológica | 10° cáncer más frecuente | OPS / IARC |
| Diversidad Histológica | > 60 subtipos identificados | > 60 subtipos identificados | LLS / NCI |
| Desafío Principal del Sistema | Descentralización diagnóstica | Cobertura e infraestructura | OPS / The Lancet |
El análisis comparativo de estas cifras refleja que, si bien la escala demográfica de Panamá mantiene un volumen de casos proporcional al contexto regional, la complejidad diagnóstica derivada de los más de 60 subtipos tensiona los recursos de los laboratorios de patología del sector público. La saturación de los servicios y los tiempos de espera para biopsias especializadas restan eficacia a los avances científicos si estos no se acompañan de una optimización en los procesos de derivación e integración institucional.
El discurso sobre la innovación terapéutica contrasta frecuentemente con las limitaciones presupuestarias de las instituciones públicas de salud, como la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud (MINSA). Las alternativas farmacológicas de reciente generación, si bien ofrecen respuestas efectivas en casos refractarios a la quimioterapia convencional, enfrentan procesos prolongados de evaluación tecnológica e incorporación en los listados oficiales de medicamentos. Esta barrera administrativa genera una brecha entre la disponibilidad de la ciencia avanzada en el sector privado y la capacidad real de cobertura universal para la población atendida en la red pública.
La efectividad en el combate contra el linfoma no Hodgkin no depende de forma exclusiva de la disponibilidad de tratamientos de alto costo, sino de la capacidad resolutiva del primer nivel de atención médica. La formación continua de los médicos generales en las policlínicas y centros de salud resulta crítica para identificar oportunamente las señales de alerta y activar la sospecha diagnóstica. Sin una red de atención primaria capacitada para diferenciar una adenopatía reactiva común de una sintomatología oncohematológica, las campañas de concienciación corren el riesgo de saturar la consulta especializada sin elevar de forma sustancial la tasa de detección temprana.
El abordaje integral del linfoma no Hodgkin en Panamá exige superar la dicotomía entre la promoción de la innovación científica y la gestión estructural de la salud. Garantizar tasas de supervivencia equiparables a estándares internacionales requiere inversiones sostenidas en la descentralización de los laboratorios de patología, la reducción de los tiempos de espera hospitalarios y el fortalecimiento de la atención primaria. Únicamente mediante la articulación objetiva entre los datos epidemiológicos y las políticas públicas inclusivas será posible transformar las alertas sanitarias en diagnósticos oportunos y tratamientos equitativos para la población.
Versión en inglés
Non-Hodgkin Lymphoma Raises Health Alerts in Panama
Panama Detects More Than 200 New Cases of Non-Hodgkin Lymphoma Annually
Editorial Staff: DNews507 – Source: Roche PR / PR5
Panama City, September 24, 2026 – The incidence of non-Hodgkin lymphoma in Panama remains a persistent public health concern, with an estimated 230 to 260 new cases diagnosed each year, according to figures compiled by the GLOBOCAN epidemiological observatory. This malignant neoplasm, originating in the lymphocytes of the immune system, commonly presents with nonspecific symptoms such as painless lymph node enlargement, fatigue, night sweats, and unexplained weight loss. The subtle nature of these early clinical manifestations often leads patients to confuse the condition with less serious illnesses, delaying medical consultation and affecting timely diagnosis within the country’s hospital network.
From a pathological perspective, accurate diagnosis is the cornerstone of determining appropriate clinical management, as non-Hodgkin lymphoma encompasses a heterogeneous spectrum of more than 60 histological subtypes. Unlike Hodgkin lymphoma, which is characterized by the histopathological presence of Reed-Sternberg cells, non-Hodgkin variants display a wide range of biological behaviors, from indolent to highly aggressive forms. This level of complexity requires a rigorous diagnostic approach involving immunohistochemistry and genetic-molecular studies, which are essential for properly classifying the disease and defining treatment protocols tailored to each patient’s specific condition.
While the pharmaceutical industry and multinational corporations such as Roche emphasize the progress of precision medicine and targeted therapies for patients experiencing relapse, the operational reality of healthcare systems in Latin America reveals significant institutional disparities. Data from the Pan American Health Organization (PAHO) and The Lancet Oncology indicate that although the region reports more than 40,000 new cases annually, access to high-resolution diagnostic testing and specialized oncology infrastructure remains heavily concentrated in urban areas. In Panama, this geographic concentration forces patients from inland provinces to travel to the capital in order to confirm complex diagnoses or access specialized treatments.
Epidemiological Indicators
| Epidemiological Indicator | Panama (Annual Estimate) | Latin America and the Caribbean | Institutional Source |
| New Diagnosed Cases | 230 – 260 cases | > 40,000 cases | GLOBOCAN |
| Cancer Frequency Ranking | High hematological incidence | 10th most common cancer | PAHO / IARC |
| Histological Diversity | > 60 identified subtypes | > 60 identified subtypes | LLS / NCI |
| Main Healthcare System Challenge | Diagnostic decentralization | Coverage and infrastructure | PAHO / The Lancet |
A comparative analysis of these figures shows that while Panama’s demographic scale maintains a case volume proportional to the regional context, the diagnostic complexity associated with more than 60 subtypes places considerable strain on pathology laboratory resources within the public sector. Service saturation and waiting times for specialized biopsies diminish the effectiveness of scientific advances when they are not accompanied by improvements in referral processes and institutional integration.
The narrative surrounding therapeutic innovation frequently contrasts with the budgetary constraints faced by public healthcare institutions such as the Social Security Fund (CSS) and the Ministry of Health (MINSA). Although newer pharmaceutical alternatives offer effective responses in cases refractory to conventional chemotherapy, they often face lengthy health technology assessments and incorporation processes before being included in official drug formularies. This administrative barrier creates a gap between the availability of advanced medical science in the private sector and the actual capacity to provide universal coverage for patients served by the public healthcare network.
Effective management of non-Hodgkin lymphoma does not depend exclusively on the availability of high-cost treatments but also on the problem-solving capacity of primary healthcare services. Continuous training for general practitioners in polyclinics and health centers is critical for the timely identification of warning signs and the activation of diagnostic suspicion. Without a primary care network capable of distinguishing a common reactive lymph node enlargement from oncohematological symptoms, awareness campaigns risk overwhelming specialized consultation services without substantially increasing early detection rates.
A comprehensive approach to non-Hodgkin lymphoma in Panama requires moving beyond the dichotomy between promoting scientific innovation and addressing structural healthcare challenges. Achieving survival rates comparable to international standards demands sustained investment in decentralizing pathology laboratories, reducing hospital waiting times, and strengthening primary healthcare services. Only through the effective alignment of epidemiological data and inclusive public policies will it be possible to transform health alerts into timely diagnoses and equitable treatment opportunities for the population.
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