Arte y Cultura
Festival Gabo debatió futuro del periodismo cultural
El encuentro analizó la sinergia entre industrias creativas y las expresiones urbanas.
Especial DNews507 por Gerardo Camargo / Arte y Cultura
Panamá / Colombia, 6 de agosto de 2026 – El Festival Gabo reunió a destacados periodistas y editores iberoamericanos para debatir el posicionamiento estratégico del periodismo cultural y evaluar sus dinámicas en las salas de redacción contemporáneas. Durante la jornada del panel «Una segunda oportunidad para el periodismo cultural», los especialistas examinaron cómo la cobertura de las manifestaciones artísticas y sociales permaneció históricamente relegada a las secciones finales de los medios impresos y audiovisuales. No obstante, las discusiones evidenciaron que, en un entorno hiperconectado donde las plataformas digitales moldean los relatos colectivos, el análisis cultural dejó de ser una sección accesoria para proyectarse como el espacio central donde se disputan la memoria histórica y la comprensión del poder blando.
El examen de las intervenciones expuestas en el encuentro permitió contrastar la rigidez institucional de las estructuras mediáticas tradicionales con la magnitud del ecosistema creativo actual. Mientras los esquemas corporativos priorizaron históricamente las métricas inmediatas vinculadas al entretenimiento efímero, los indicadores de organismos internacionales como la UNESCO señalan que el sector cultural representa más del 3 % del Producto Interno Bruto global. La confrontación de estos datos puso de manifiesto que la desatención del periodismo convencional hacia las dinámicas culturales respondió a un diseño editorial obsoleto, el cual redujo el análisis social a meros contenidos de farándula sin evaluar su verdadero impacto económico y comunitario.
Durante su intervención en el panel, el periodista y antropólogo Santiago Cembrano analizó la distorsión que generó separar la llamada alta cultura de las industrias populares y urbanas. Cembrano reflexionó sobre cómo el diseño institucional de las redacciones agrupaba arbitrariamente el cine masivo o la música comercial bajo la etiqueta del espectáculo. A partir de su trabajo investigativo sobre la escena del rap y la cultura pop, argumentó que las expresiones de barrio, desde la lírica hip-hop hasta el uso cotidiano de la tecnología, constituyen relatos de identidad profundos. Su análisis dejó en evidencia la necesidad de aplicar lentes críticos a los fenómenos de masas para proyectar una cobertura que trascienda el consumo superficial.
Por su parte, la comunicadora y politóloga Rocío Arias Hofmann abordó su transición desde la televisión corporativa hacia el periodismo independiente especializado en diseño, sostenibilidad y tradición artesanal. Arias Hofmann expuso cómo la industria textil y la moda deben estudiarse como códigos de interpretación sociológica que preservan la memoria ancestral y la identidad de las comunidades originarias. La ponente destacó que la gestión de medios como Silla Verde y La Malpensante Moda demostró que es viable fiscalizar el mercado de la moda desde una óptica rigurosa, articulando esfuerzos del sector público y privado para valorizar el trabajo artesanal frente a las presiones del consumo masivo.
En esa misma línea reflexiva, la escritora puertorriqueña Ana Teresa Toro planteó que el periodismo cultural debe operar como un filtro analítico capaz de otorgar densidad histórica a los fenómenos mediáticos globales. Toro expuso ejemplos como el análisis de las figuras del género urbano o la observación de la arquitectura criolla en el Caribe, demostrando cómo una crónica periodística sobre una estructura habitacional puede revelar los desaciertos de un proyecto político territorial. La periodista enfatizó que la función del cronista contemporáneo ya no consiste en anunciar novedades, sino en documentar lo que los acontecimientos de masas dicen sobre la sociedad contemporánea y las aspiraciones de representatividad internacional.
El debate también incorporó las vivencias de editores de publicaciones emblemáticas como Cambio, Semana, Arcadia y El Malpensante, quienes cuestionaron la idea de una «segunda oportunidad» para situar el ejercicio periodístico dentro de una batalla continua por la calidad narrativa. Al recordar las obras de cronistas fundamentales de Iberoamérica como Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Juan Villoro o Leila Guerriero, los participantes reafirmaron que el periodismo cultural requiere el mismo rigor ético e investigativo que el periodismo político o de orden público. Tratar los fenómenos aparentemente banales con profundidad conceptual fue señalado como el pilar determinante para la supervivencia del oficio.
La síntesis de las discusiones dejó al descubierto una profunda sinergia entre las manifestaciones culturales diversas y sus canales de difusión emergentes. El evento concluyó que rescatar los legados textiles ancestrales y analizar el impacto global de la música urbana responden a un mismo imperativo ético: desentrañar cómo las comunidades construyen sentido en un entorno dominado por algoritmos. Ante fenómenos como la multiplicación acelerada de contenidos audiovisuales y el consumo fragmentado de información, el periodismo cultural se proyecta hacia el futuro como una disciplina indispensable para hilvanar la sobreinformación y ofrecer diagnósticos sociales con verdadero arraigo histórico.
Desde las reflexiones legadas por el Festival Gabo señalan un camino claro para la reestructuración de los medios independientes en la región. La consolidación de espacios informativos capaces de ofrecer una cobertura crítica, objetiva e imparcial exige trascender la agenda impuesta por los algoritmos corporativos y respaldar el análisis con datos institucionales verificables. El futuro del periodismo cultural radicará en afianzar su papel como fiscalizador del ecosistema creativo, promoviendo una visión comparativa que otorgue valor por igual a la investigación académica y a las voces que emergen de los barrios y las comunidades originarias.

Versión en inglés
Festival Gabo Debated the Future of Cultural Journalism
The gathering analyzed the synergy between creative industries and urban expressions.
Special report by DNews507 – Gerardo Camargo / Arts & Culture
Panama / Colombia, August 6, 2026 – The Gabo Festival brought together prominent Ibero-American journalists and editors to debate the strategic positioning of cultural journalism and evaluate its dynamics in contemporary newsrooms. During the panel “A Second Chance for Cultural Journalism”, specialists examined how coverage of artistic and social manifestations has historically been relegated to the final sections of print and audiovisual media. However, discussions revealed that in a hyperconnected environment where digital platforms shape collective narratives, cultural analysis has ceased to be an accessory section and has instead emerged as the central space where historical memory and the understanding of soft power are contested.
The examination of the interventions presented at the meeting highlighted the contrast between the institutional rigidity of traditional media structures and the magnitude of today’s creative ecosystem. While corporate schemes historically prioritized immediate metrics linked to fleeting entertainment, international organizations such as UNESCO indicate that the cultural sector represents more than 3% of global GDP. This confrontation of data underscored that conventional journalism’s neglect of cultural dynamics stemmed from an outdated editorial design, which reduced social analysis to mere entertainment content without assessing its true economic and community impact.
Journalist and anthropologist Santiago Cembrano analyzed the distortion created by separating so-called high culture from popular and urban industries. He reflected on how newsroom structures arbitrarily grouped mass cinema or commercial music under the label of entertainment. Based on his investigative work on the rap scene and pop culture, he argued that neighborhood expressions—from hip-hop lyrics to everyday uses of technology—constitute profound identity narratives. His analysis revealed the need to apply critical lenses to mass phenomena in order to project coverage that transcends superficial consumption.
Communicator and political scientist Rocío Arias Hofmann discussed her transition from corporate television to independent journalism specializing in design, sustainability, and artisanal traditions. She explained how the textile and fashion industries must be studied as sociological codes that preserve ancestral memory and community identity. Arias Hofmann emphasized that media outlets such as Silla Verde and La Malpensante Moda have demonstrated that it is possible to scrutinize the fashion market rigorously, coordinating public and private sector efforts to value artisanal work against the pressures of mass consumption.
In the same reflective vein, Puerto Rican writer Ana Teresa Toro argued that cultural journalism should function as an analytical filter capable of granting historical depth to global media phenomena. She presented examples such as analyzing urban music figures or observing Creole architecture in the Caribbean, showing how a journalistic chronicle of a housing structure can reveal the shortcomings of a territorial political project. Toro stressed that the role of the contemporary chronicler is no longer to announce novelties, but to document what mass events reveal about society and international aspirations for representation.
The debate also incorporated the experiences of editors from emblematic publications such as Cambio, Semana, Arcadia, and El Malpensante, who questioned the idea of a “second chance” to situate journalistic practice within a continuous battle for narrative quality. By recalling the works of fundamental Ibero-American chroniclers such as Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Juan Villoro, and Leila Guerriero, participants reaffirmed that cultural journalism requires the same ethical and investigative rigor as political or public-order journalism. Addressing seemingly trivial phenomena with conceptual depth was identified as a decisive pillar for the survival of the profession.
The synthesis of the discussions revealed a profound synergy between diverse cultural manifestations and their emerging channels of dissemination. The event concluded that rescuing ancestral textile legacies and analyzing the global impact of urban music respond to the same ethical imperative: to unravel how communities construct meaning in an environment dominated by algorithms. In the face of phenomena such as the accelerated multiplication of audiovisual content and fragmented information consumption, cultural journalism projects itself into the future as an indispensable discipline for weaving together over-information and offering social diagnoses with genuine historical grounding.
From the reflections left by the Gabo Festival, a clear path emerges for restructuring independent media in the region. Consolidating information spaces capable of offering critical, objective, and impartial coverage requires transcending the agenda imposed by corporate algorithms and supporting analysis with verifiable institutional data. The future of cultural journalism will lie in strengthening its role as overseer of the creative ecosystem, promoting a comparative vision that gives equal value to academic research and to voices emerging from neighborhoods and indigenous communities.
Arte y Cultura
Panamá expone su cultura en feria del libro en dominicana
La delegación panameña participa en la Feria del Libro de Santo Domingo
Redacción: DNews507 – Fuente: RRPP Ministerio de Cultura
Panamá, 28 de septiembre de 2026 – La 28.ª edición de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo (FILSD) 2026, desarrollada entre el 23 de septiembre y el 4 de octubre en la capital de República Dominicana, sitúa a Panamá en el centro del escenario regional al desempeñarse como País Invitado de Honor. Esta representación internacional congrega a una delegación multidisciplinaria integrada por más de 35 escritores, historiadores, músicos, bailarines y cineastas, cuya misión es proyectar la pluralidad de las industrias creativas panameñas. La apertura oficial, celebrada en el Teatro Nacional Carlos Piantini con la presentación de la Compañía Nacional de Danzas Folclóricas, marcó el inicio de un despliegue enfocado en visibilizar la literatura, las artes escénicas, las tradiciones folclóricas y la gastronomía nacional en el ámbito iberoamericano.
Desde una perspectiva crítica de diplomacia cultural, la presencia del Istmo en el Caribe insular responde a un esfuerzo sistemático por fortalecer los lazos históricos y comerciales con la región mediante la proyección de su capital intelectual. Tradicionalmente, la política exterior en materia cultural ha enfrentado el desafío de trascender los actos protocolarios para consolidar alianzas editoriales efectivas; en este contexto, la designación como país invitado otorga una plataforma estratégica para posicionar el pensamiento crítico, la memoria histórica y la narrativa contemporánea en mercados donde la circulación del libro panameño ha sido históricamente reducida.

Al contrastar este despliegue con los estándares institucionales de datos abiertos y rendición de cuentas, surge la necesidad analítica de monitorear la relación entre la inversión presupuestaria ejecutada y los indicadores de impacto a largo plazo. La movilidad de delegaciones numerosas implica compromisos de gasto público que deben traducirse en oportunidades concretas para el sector, tales como acuerdos de coedición, inclusión en catálogos internacionales y venta de derechos de autor. Las métricas de transparencia gubernamental ponen de relieve la importancia de medir la sostenibilidad financiera de estas misiones, asegurando que los recursos destinados por el Estado generen retornos medibles en la profesionalización de la industria creativa local.
El análisis de la oferta cultural revela una estructura curatorial con especial énfasis en la equidad de género, la identidad territorial y la pluralidad discursiva. La participación de escritoras nacionales en mesas de debate sobre poesía, narrativa infantil, dramaturgia y memoria histórica atiende la necesidad de representatividad en festivales internacionales. Asimismo, la integración simultánea de disciplinas como el cine, la danza clásica y la música sinfónica busca ofrecer una visión integral de la producción cultural, conectando el patrimonio afrocaribeño y folclórico con expresiones artísticas contemporáneas de proyección académica y comercial.
No obstante, el reto fundamental para la industria editorial panameña radica en la continuidad operacional tras la clausura del evento. Si bien el Pabellón de Panamá garantiza exhibición directa de obras, artesanías y productos emblemáticos como el café especial, la efectividad real de la gestión dependerá de la capacidad para estructurar redes permanentes de distribución. Sin alianzas sólidas entre agentes privados, instituciones educativas y librerías dominicanas, la proyección alcanzada corre el riesgo de limitarse a una vitrina temporal, omitiendo el desarrollo de un mercado transfronterizo autosostenible para los autores nacionales.
De acuerdo con la información suministrada por el Ministerio de Cultura, la propuesta institucional del país en el evento comprende la siguiente lista de datos oficiales:
- Periodo y sedes: Del 23 de septiembre al 4 de octubre de 2026, con programación distribuida entre el Pabellón de Panamá en la Plaza de la Cultura y el Teatro Nacional Carlos Piantini.
- Delegación literaria: Participación de más de 35 creadores, destacando autoras como Isabel Burgos, Mayra de Gracia, Gloria Young, Tania Hyman, Alondra Badano, Cheri Lewis, Ela Urriola, Fifita Bichili y Paola Meneses.
- Ejes temáticos: Conversatorios y paneles titulados «Escribir sin fronteras: poesía, cuento, novela y teatro», «Panamá desde la palabra: memoria, identidad y territorio» y «Pensar Panamá desde el Caribe y el mundo».
- Artes escénicas: Presentaciones del Ballet Nacional con El lago de los cisnes (25 y 26 de septiembre) y montaje de obras teatrales como Yo Soy Panamá, La Ciudad de Piedra y ¿En qué lío me metí?.
- Música y conciertos: Actuaciones de Outside Jazz Band, Yek Gamboa, Kandall, Javier Medina Bernal y Sax Urbano; gala especial de la Orquesta Sinfónica Nacional agendada para el 3 de octubre.
- Muestra cinematográfica: Proyección de los largometrajes y cortometrajes Algo Azul, Caja Rápida, Los nietos del Jazz, Me dicen el Panzer, Una noche de calipso, Panama Al Brown y El Brujo: Julio Zachrisson.
Con la presencia de Panamá como País Invitado de Honor en la FIL Santo Domingo 2026 constituye un hito de alto valor para la proyección internacional de sus expresiones artísticas. El balance final de esta gestión cultural no dependerá exclusivamente del volumen de actividades ejecutadas, sino de la capacidad del Ministerio para transformar esta representación internacional en una política pública de largo alcance, fundamentada en la transparencia institucional, el seguimiento de indicadores de gestión y el fortalecimiento permanente del sector editorial y creativo del país.
Arte y Cultura
Chichero: una radiografía cinematográfica de supervivencia y redención
Arturo Montenegro expone la cruda lucha migrante entre violencia, corrupción y esperanzas
DNews507 – Arte & Cultura por: Gerardo Camargo
Panamá 24 de septiembre de 2026 – La cinematografía del director Arturo Montenegro nos traslada a la convulsionada década de 1980 en el Perú, un territorio asfixiado entre el terrorismo ejercido por Sendero Luminoso y la impunidad de un gobierno indolente. En medio de este desgarrador escenario dominado por la arbitrariedad estatal y la extrema pobreza, Chichero desnuda la realidad de comunidades marginadas y familias disfuncionales que anhelan un país más justo. Montenegro utiliza esta ficción como un espejo crítico sobre las profundas cicatrices de los pueblos latinoamericanos, retratando la desesperada búsqueda de superación personal de quienes se ven forzados a emigrar para mantener intactos sus sueños.

Es justamente en esa espiral de carencias donde el protagonista emprende su éxodo hacia Panamá, la emblemática tierra de los campeones de boxeo. El filme capta con impecable rigor la esencia de los chicheros: abnegados trabajadores que, a bordo de carretillas impulsadas a pedal y mucho antes de que raye el alba, salen a las calles a vender empanadas y chichas tradicionales. Esta labor honesta, desempeñada por décadas mayoritariamente por la comunidad migrante peruana, se convierte en el núcleo humano de la historia, visibilizando la dignidad del trabajo diario frente a la adversidad cotidiana.
Desde una perspectiva crítica, esta producción de QFilms destaca por su capacidad de fusionar el drama social con una sólida narrativa sobre la avaricia y la corrupción. La puesta en escena desenmascara la frialdad de una sociedad indiferente a las necesidades de las poblaciones vulnerables, elevando el relato más allá del estándar convencional. Chichero examina la dualidad entre el deseo de prosperar y los oscuros peligros de la codicia, ofreciendo una mirada conmovedora pero firme sobre el complejo ecosistema del migrante en la década de los ochenta.

No obstante, la ilusión del joven trabajador choca violentamente contra la avaricia local cuando la trama alcanza su clímax dramático. La ambición de un proxeneta corrupto, quien recurre al dinero sucio para comprar el favor de los militares panameños, obliga al protagonista a enfrentarse a la amenaza de perder drásticamente todo lo construido. Este giro argumental expone la fragilidad del migrante frente al abuso de poder, convirtiendo el esfuerzo individual en una sobrecogedora contienda contra la arbitrariedad institucionalizada de la época.
Chichero se consolida como una entrega valiosa para el cine panameño contemporáneo, capaz de conmover al espectador mediante un mensaje de resistencia y humanidad. Su rigor técnico, la dirección de Arturo Montenegro y la fuerza de su mensaje denuncian realidades históricas que merecen ser contempladas en la pantalla grande. Desde DNews507 le extendemos una cordial invitación para que acuda a las salas de cine, disfrute esta impactante obra y compruebe por sí mismo la fuerza narrativa de este relato inolvidable.

Versión en inglés
Chichero: A Cinematic Portrait of Survival and Redemption
Arturo Montenegro exposes the harsh migrant struggle amid violence, corruption, and hope
DNews507 – Arts & Culture By Gerardo Camargo
Panama, September 24, 2026 – The cinematography of director Arturo Montenegro transports audiences to the turbulent 1980s in Peru, a nation trapped between the terrorism perpetrated by the Shining Path insurgency and the impunity of an indifferent government. Within this heartbreaking landscape, dominated by state arbitrariness and extreme poverty, Chichero lays bare the reality of marginalized communities and dysfunctional families longing for a more just society. Montenegro uses this work of fiction as a critical mirror reflecting the deep scars of Latin American societies, portraying the desperate pursuit of self-improvement by those forced to migrate in order to keep their dreams alive.
It is within this spiral of hardship that the protagonist begins his journey to Panama, the iconic land of boxing champions. The film captures with remarkable authenticity the essence of the chicheros: devoted workers who, aboard pedal-powered carts and long before dawn breaks, take to the streets to sell empanadas and traditional fruit drinks. This honest occupation, carried out for decades largely by the Peruvian migrant community, becomes the human core of the story, highlighting the dignity of daily labor in the face of constant adversity.


From a critical perspective, this QFilms production stands out for its ability to blend social drama with a compelling narrative about greed and corruption. The film’s staging exposes the coldness of a society indifferent to the needs of vulnerable populations, elevating the story beyond conventional standards. Chichero explores the tension between the desire for prosperity and the dark dangers of greed, offering a moving yet unflinching portrayal of the complex migrant experience during the 1980s.
However, the young worker’s aspirations collide violently with local greed as the plot reaches its dramatic climax. The ambition of a corrupt pimp, who uses illicit money to buy the favor of Panamanian military authorities, forces the protagonist to confront the possibility of losing everything he has worked so hard to build. This turning point underscores the migrant’s vulnerability in the face of abuses of power, transforming personal effort into a gripping struggle against the institutionalized arbitrariness of the era.
Chichero establishes itself as a valuable contribution to contemporary Panamanian cinema, capable of moving audiences through its message of resilience and humanity. Its technical rigor, Arturo Montenegro’s direction, and the strength of its message shed light on historical realities that deserve to be experienced on the big screen. At DNews507, we cordially invite readers to visit their local theaters, experience this powerful film, and discover for themselves the narrative force of this unforgettable story.
Arte y Cultura
Música panameña expande su presencia en Guatemala
Premios Estela 2026 reconocen el talento panameño e impulsan la gestión colectiva
Redacción: DNews507 – Fuente: RRPP Asociación Panameña de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes / YR Promociones & Eventos
Guatemala, 26 de septiembre de 2026 – La Asociación Panameña de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (PANAIE) lideró una delegación institucional durante la celebración del Estela Week y la gala de los Premios Estela 2026 en la Ciudad de Guatemala, certamen concebido para visibilizar la producción musical en Centroamérica. En el evento, la agrupación Los Rabanes obtuvo el galardón a Mejor Canción Reggaeton por su colaboración internacional con Lennox y Charlee Wa, además de encargarse del espectáculo de clausura y participar en el segmento de apertura. Paralelamente a estas distinciones del ámbito urbano y rock, la organización otorgó un reconocimiento especial a Nenito Vargas y Los Plumas Negras como los artistas nacionales más difundidos en la región, distinción que fue recibida por la directiva de la entidad de gestión colectiva en representación de los músicos típicos.
La presencia del gremio, encabezada por su presidenta Grettel Garibaldi y el vocal Edwin Horacio Gooding, responde a una estrategia de posicionamiento institucional en espacios de intercambio comercial, capacitación y alianzas entre sociedades de gestión centroamericanas. Durante las jornadas académicas del Estela Week, la intervención del cantautor Emilio Regueira en el «Panel de Artistas & Meet and Greet» permitió abordar los modelos de sostenibilidad de las carreras musicales frente a las transformaciones tecnológicas de la industria. No obstante, al evaluar estas plataformas desde una perspectiva objetiva de mercado, la participación en paneles y actividades de vinculación regional constituye solo el primer paso de un ecosistema que requiere métricas precisas sobre el impacto comercial real que generan tales encuentros en la contratación de artistas e incremento de reproducciones fuera del territorio nacional.

El balance de las distinciones obtenidas refleja una dualidad entre la música urbana de exportación y los géneros folclóricos de arraigo local. Por un lado, el triunfo de Los Rabanes confirma la efectividad de las colaboraciones transnacionales en la música urbana para captar audiencias internacionales y asegurar rotación en plataformas digitales. Por otro lado, la acreditación de Nenito Vargas y Los Plumas Negras como los artistas más sonados evidencia la persistencia del consumo de la música típica en los canales de difusión tradicionales, a pesar de que este sector enfrenta históricamente mayores barreras informáticas y operativas para la fiscalización, monitoreo y cobro efectivo de sus derechos de ejecución pública en el extranjero.
Desde el plano directivo, la vocería de la asociación recalcó la trascendencia del acompañamiento gremial expresando: «Para PANAIE es fundamental acompañar a nuestros representados en plataformas de alcance internacional que enaltezcan la labor del artista, intérprete y ejecutante. Ver a nuestras figuras históricas triunfar y recibir el reconocimiento que merecen reafirma la solidez y vigencia de la música panameña en la región». Esta declaración subraya el valor simbólico de las vitrinas internacionales; sin embargo, al contrastar este discurso con los reportes de cobro e informes del sector de derechos de autor, queda de manifiesto que el verdadero reto de las entidades de gestión estriba en traducir dicho reconocimiento cultural en liquidaciones de regalías más eficientes y acuerdos de reciprocidad internacional sólidos con sus pares centroamericanas.
Al analizar el panorama normativo a través de las herramientas de datos abiertos institucionales y los marcos de propiedad intelectual supervisados por la Dirección General de Derecho de Autor del Ministerio de Cultura, la proyección internacional de la música panameña demanda una infraestructura técnica que respalde la labor de PANAIE. Si bien la participación en certámenes regionales fortalece las relaciones públicas de la industria, las comparativas de la región revelan que los mercados musicales vecinos cuentan con sistemas automatizados de monitoreo de radiodifusión más rigurosos. En este sentido, el fortalecimiento de la presencia internacional debe ir acompañado de una mayor transparencia en los monitoreos transfronterizos para garantizar que el incremento en la sonoridad de los intérpretes panameños se refleje de manera directa e imparcial en sus estados de cuenta por derechos conexos.
El paso de la delegación panameña por Guatemala consolida alianzas estratégicas en el istmo y reafirma la capacidad competitiva tanto de figuras consagradas del rock-fusión como de los exponentes de la música autóctona. El desafío fundamental tras la cobertura mediática de los Premios Estela 2026 radicará en la capacidad de la industria nacional para convertir estos galardones en mecanismos sostenibles de exportación cultural, garantizando que el reconocimiento de la crítica y del público internacional se traduzca en una retribución económica equitativa, en la apertura continua de nuevos mercados y en el fortalecimiento institucional de los derechos de los creadores en Panamá.
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